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Luben nació por una historia… y tiene nombre propio: Torika.
Torika no es solo nuestra perra.
Es el corazón de todo lo que hacemos.
Detrás de Luben estamos Lu y Benja, una pareja que decidió convertir el amor por los animales en algo más: un proyecto propio, construido desde cero.
Pero para entender Luben, hay que entender de dónde viene todo.
El nombre de Torika nace de Toriko, en homenaje a Trico, uno de los perros más importantes en la vida de Lu.
Trico y su hermano Clifford crecieron juntos, compartieron todo… hasta que un día los envenenaron. Clifford no sobrevivió. Trico sí, y siguió acompañando durante años, dejando una huella imposible de borrar.
Torika llega mucho después, pero no por casualidad.
Su nombre, su presencia y su forma de ser están profundamente conectadas con esa historia.
Es una manera de seguir transformando ese amor en algo vivo.
Por eso Luben no nace como una marca más.
Nace de entender que una mascota no es “una mascota”.
Es familia. Es historia. Es compañía real.
Hoy trabajamos desde casa, en nuestro propio taller.
No somos una fábrica ni una marca impersonal: somos un equipo chico donde cada pedido pasa por nuestras manos.
Diseñamos, bordamos, armamos cada paquete y lo enviamos sabiendo que del otro lado hay alguien que siente lo mismo que nosotros.
Nuestro objetivo nunca fue solo vender productos.
Queríamos crear algo que represente ese vínculo.
Por eso hacemos prendas, objetos y regalos que capturan a tu mascota y la convierten en algo que podés usar, ver y sentir todos los días.
Y en el medio de todo eso, está Tori.
Nuestra Shiba Inu. Nuestra CEO.
La que “pone la carita”… y nos recuerda todos los días por qué empezamos.
Además, con cada compra realizamos donaciones a refugios, porque creemos que el amor por los animales también implica responsabilidad.
Luben es eso: amor transformado en algo tangible.
Y si estás leyendo esto, probablemente seas de los nuestros.
¡BIENVENIDO AL CLUB!